Osvaldo Lobalzo

OSVALDO LOBALZO

Argentína: los comienzos

            Osvaldo nace justo con la llegada del otoño en el hemisferio sur, un 23 de marzo de 1959 en unos de los países con más personalidad que existe, Argentina, concretamente en su capital, Buenos Aíres.  Hay países y ciudades que para bien o para mal  marcan tu forma de ser, tu forma de crecer, tu forma de sentir y te acompañarán toda la vida, plasmando de algún modo ese sentimiento en todo lo que se hace, aún hoy, más de 20 años después de que dejase su país, su ciudad, esa huella sigue estando presente.

            Nació en el seno de una familia de clase media, que pasa por diferentes dificultades económicas debido a la inestabilidad profesional de su padre que tiene una gran capacidad para trabajar y transformar todo aquello que llega a sus manos. Siendo aún un niño ayudó a sus padres en la venta ambulante. Desde muy pequeño Osvaldo destacó en el campo de la plástica y las manualidades y su padre fue un ejemplo muy cercano para él. Los cimientos del artista ya estaban puestos.

Osvaldo siempre quiso ser artista, sin embargo en casa se encontró con una férrea oposición, sus padres se negaban a que se dedicase al arte, -“era cosa de vagos y hippies”- decían, querían algo mejor para él. Sin embargo Osvaldo sentía esa necesidad interior de plasmar sobre un lienzo o un papel lo que sentía, necesidad interior de la que tanto nos habla el genial Kandinsky en De lo espiritual en el Arte. Para satisfacer dichas necesidades artísticas Osvaldo pintaba y dibujaba a escondidas de todos para luego destruir lo que hacía, necesidad y frustración se unían. 

La música vino a paliar en cierto modo sus inclinaciones artísticas, espiritualmente y artísticamente sentiría un poco de consuelo con la música así que desde los 7 a los 12 años recibió clases de música e incluso formó parte del grupo musical Nueva Era con 12 años. Cuando termina primaria pone fin a sus estudios de música y seguidamente ingresaría en la Escuela Industrial Armada Argentina para formarse como técnico industrial en máquinas y herramientas.

Cuatro años después abandonaría dichos estudios convencido que su gran pasión era el arte, así que, con la oposición de sus padres nuevamente, decide ingresar en la Nueva Escuela para formarse como diseñador gráfico. De nuevo otra faceta de marcado carácter creativo y artístico como es el diseño gráfico, como anteriormente lo fue la música, viene a calmar sus ansias creadoras, llegando a ser un alumno aventajado y llegando incluso con 19 años a formar parte de la plantilla en Pirillo Hermanos,  empresa líder en diseño y publicidad de Buenos Aires. Poco a poco un joven Osvaldo iba alcanzando sus objetivos.

Eran años difíciles para Argentina que se halla inmersa en la dictadura militar de Videla (1976-1981). Esta atroz dictadura marcará la juventud de Osvaldo que contaba con 17 años cuando se impuso. Fueron unos años terribles para los argentinos debido al férreo control que ejercían desde el poder y el país se sumió en un atraso generalizado en todos los aspectos de la vida y muy especialmente en el campo cultural e intelectual tan sensible a estos cambios. 

Como ocurre con toda dictadura militar, Videla y su entorno recelan de la cultura. Se producen grandes quemas de libros, entre ellos libros de García Márquez, de Pablo Neruda, de Osvaldo Bayer. Se prohíben distribuir obras de Mario Vargas Llosa o Paulo Freire entre otros. Se pone en marcha la llamada Operación Claridad que no es más que un despiadado plan de caza de opositores al régimen dictatorial en el plano cultural. Además se producen desapariciones de intelectuales, periodistas, artistas, profesores y alumnos. Se producen despidos masivos e inhabilitaciones así como un adoctrinamiento de los escolares para intentar “reconocer al enemigo y denunciarlo”. La cultura en general, y el arte en particular, como camino hacia la libertad y el crecimiento intelectual no interesan a un régimen fascista y totalitario.

Aún así un joven Osvaldo sigue firme en sus propósitos, con 19 años forma parte de un grupo de pintores de obra que le permitió cierta independencia económica. Llegó incluso a trabajar para un programa de televisión  y a interesarse por las artes escénicas cuyos estudios comenzó y abandonó al año siguiente. En definitiva conoció a gente muy interesante de la cual aprendió a sentir el arte. Vivió muy directamente el mundo de la cultura y de la bohemia rodeado de intelectuales, pero una vez más se impusieron sus orígenes humildes y el trabajo con sus padres ocupaba casi todo su tiempo, por lo que tuvo que desistir de nuevo. 

En 1983 Argentina recupera la democracia. Pero de una dictadura cruel y despótica se pasa al extremo opuesto, al libertinaje, a un país sumido en la más absoluta decadencia, inmerso en la crisis, la corrupción y la delincuencia. Un país sin futuro para los jóvenes cuya única salida es la emigración. Osvaldo también piensa en emigrar, no quiere terminar como la gran mayoría, pero continúa algunos años más ayudando a sus padres en el nuevo negocio, esta vez una floristería, trabajo que alterna con el de pintor.

En 1986 su hermana Nora, junto con su marido y sus tres hijos, emigra para España. Pocos años después Osvaldo seguirá sus pasos y por fin podrá desarrollar libremente su faceta de artista plástico multidisciplinar. 

De su etapa argentina no queda constancia material como pintor, casi todo lo hacía por necesidad económica o para satisfacer sus inclinaciones artísticas a escondidas de todos los que no entendían la necesidad de ese niño por querer pintar y crear por encima de todas las cosas.

 

España: la ansiada libertad artística

            Por fin, en 1989 ve cumplido su deseo de viajar a España y de reencontrarse con su hermana Nora y sus ahora cuatro sobrinos: Diego, Javier, Pablo y Sergio. Junto a ellos vive y convive en un período inolvidable pues los ve crecer de cerca y España le brinda la posibilidad de poderse desarrollar plenamente como artista plástico sin tener que esconderse. Era otra sociedad, otra cultura y lo más importante, España suponía la libertad para desarrollarse como artista. España era la ansiada libertad artística que tanto había soñado desde niño.

Así mismo, cuando Osvaldo llega a España, se encuentra con que en este país se  comienza a vivir una época de bonanza económica que durará décadas. Tras una dictadura que duró más de 35 años, en España ya hay una joven democracia implantada desde hace más de una década. Es una democracia que goza de muy buena salud. España es miembro de pleno derecho de la CEE y en el plano artístico e intelectual España ya se ha adecuado al panorama internacional asumiendo con total normalidad todos los movimientos artísticos venidos de fuera tras estar, durante la dictadura, cerrada a cualquier influencia exterior en ese aspecto.

Este es el panorama que Osvaldo se encuentra en España en 1989 con 30 años de edad. Hasta que pueda vivir de sus creaciones artísticas realiza diferentes trabajos: mantenimiento de apartamentos, cerrajero, pintor de edificios, de carteles publicitarios, albañil, carpintero, etc.. En el poco tiempo libre que le queda sigue pintando en el pequeño apartamento de Torremolinos donde vive junto a su hermana y familia. Se trata de una serie de obras de marcado carácter expresionista donde deja reflejar su estado de ánimo: Buenos Aires en Blanco y Humo, Metrotango, Cartas al loco, etc. 

En 1990 conoce a Ché Durán, pintor argentino afincado en la Provincia de Málaga, quien influyó y animó a seguir trabajando y que le llama “el pintor animal” sorprendido por la gran capacidad de trabajar y producir de Osvaldo. A la vez emprende un pequeño negocio de restauración y venta de antigüedades con Alfonso Garrido. Pero al poco abandona esta opción, pues le restaba tiempo a su actividad artística que era incesante. Diferentes rastros locales le permiten vivir de su pintura al poder vender parte de su producción artística entre una clientela básicamente extranjera que valoran y aprecian su obra. Otras personas que influirán en su nueva etapa y en el futuro en Málaga son la fotógrafa y pianista María Testa, con quien comparte numerosos viajes e inolvidables experiencias; su sobrino Diego, quien desde pequeño y hasta la actualidad no cesa en ayudarle en infinitas ocasiones; y su cuñado Gustavo, siempre compañero y apoyo en innumerables situaciones.

 De nuevo el destino entra en juego y los deseos de Osvaldo de querer vivir una vida artística tranquila se ven empañados. El 15 de abril de 1991 Osvaldo expone por primera vez en España, en concreto en la Casa de Cultura de Torremolinos. Ese día se produce un atentado terrorista por parte de ETA en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Torremolinos que está junto a la Casa de Cultura. Afortunadamente no hay víctimas mortales, pero sí grandes destrozos materiales, entre ellos gran parte de la colección Dos Energías que presentaba Osvaldo. Un nuevo revés. 

Esto no desanima ni mucho menos al artista el cual continúa trabajando intensamente con ese “hambre de pintar” del que el artista nos habla. El pequeño apartamento donde vive junto con su familia se queda pequeño y comienza a pintar al aire libre en los Pinares de Torremolinos. Entra de lleno en una nueva serie donde ya es posible observar el cambio anímico del artista. Aparece una temática taurina, un dibujo roto y una técnica mixta. La colección tiene un marcado carácter comercial, iba destinada a un público específico, aunque nuestro artista no se siente a gusto pues se trataba de una pintura que le resultaba fácil de hacer y de vender y por consiguiente poder vivir del arte.  

A principios de 1992 se produce un cambio importante en su forma de trabajar pues se puede instalar en un taller más amplio en el Cerro de Toril (Torremolinos). La consecuencia inmediata es que comienza a trabajar en un gran formato comenzando así una nueva etapa y pudiendo desarrollar mejor todo su potencial artístico, pues si hay algo que destaca en la pintura de Osvaldo Lobalzo es el gran formato. Fue una época de gran productividad. Pero de nuevo se produce un importante revés en su trayectoria artística. A mediados de año un gran incendio arrasó la nave donde trabajaba y perdió toda su producción.

Pero una vez más Osvaldo supo encontrar el camino en medio de la adversidad y decidió crear a partir de la nada en esta nueva etapa tan difícil que le tocó vivir. Rebuscó diversos materiales entre los restos del fuego embarcándose en un nuevo proyecto llamado Los Árboles No Mueren, colección formada por materiales de reciclaje que consigue rescatar de restos de su taller calcinado y de diferentes vertederos de la zona. Era una época donde todo era útil pues su trabajo artístico se vio limitado por el incidente del incendio al perderlo absolutamente todo.

Como el Ave Fénix resucitó de sus cenizas con Los Árboles No Mueren, colección multidisciplinar compuesta por muebles y esculturas con una variedad de estilos entre la figuración y la abstracción. Es sin duda una etapa de cambios y sus obras se marchan a diferentes países de Europa: Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, etc.

A finales del 1992 fallece su padre, lo que le hará viaja poco después a Buenos Aires, para traerse a su hermano Héctor, el cual está pasando por una difícil situación personal, algo que terminará afectando a toda la familia y muy especialmente a Osvaldo con el que está muy unido. Siente la necesidad de protegerlo y juntos se instalan en Benalmádena. Pero los problemas con su hermano continúan hasta que al final muere con tan sólo 40 años de edad. Sin embargo en el plano profesional son años de mucho trabajo, de mucha investigación, de mucha capacidad creadora y de mucha venta.

En 1993 se instala en Marbella junto con un grupo de artistas y crea la Galería MarbelArt Studio International. Son momentos de bonanza económica para Marbella donde se vive una época dorada con lo cual Osvaldo por primera vez podía vivir de su arte sin tener que padecer grandes dificultades. Al mismo tiempo el artista viaja por diferentes ciudades europeas visitando diferentes clientes y coleccionistas de su obra.

El año 1994 viene marcado por Cristian, joven aprendiz que fue además colaborador, ayudante, compañero, amigo y todo un hijo para Osvaldo. En este tiempo y con su ayuda, desde el taller de Benalmádena terminará con la etapa de Los Árboles No Mueren y dará comienzo a “Materia Viva” (1996-2005) y Esto es Música (2002-2005) una colección matérica compuesta por pinturas, esculturas, muebles decorativos y sus primeros instrumentos musicales. La madera como elemento principal ya era visible en todas sus obras.

En 1998 conoció a Marcela, otra persona muy importante en su vida. Esta relación nada fácil terminará reflejándose en su trabajo. Por estos años además el artista tuvo problemas de salud que se agravan y comienza una etapa difícil que le empuja a trasladarse a vivir a una casa de campo de los Montes de Málaga, con el fin de tener un ritmo de vida más relajado y poder retomar su trabajo. En definitiva, es una etapa muy negativa para el artista que lucha con todas sus fuerzas para lograr una estabilidad emocional. Pese a todo continúa con el desarrollo de la colección “Esto es Música” (2001-2005) y dará luz una nueva e inesperada Serie titulada “Desnudos” (1998-2005). Serie en la que el empleo de materiales al igual que en colecciones anteriores, y la búsqueda de formas femeninas dan paso a una preciosa Serie figurativa.

Una vez instalado en el campo su vida comienza a dar giros muy importantes. La naturaleza, la tranquilidad y la paz le permiten recuperarse en todos los aspectos. Y en 2005 comienza con un nuevo proyecto “Málaga a trozos” (2005-2008), en parte gracias a la inestimable ayuda de su amigo John Clamp y su mujer Nuala. Esta nueva colección formada por 30 piezas entre esculturas y pinturas se inspira en el paisaje urbano que dejaban los derribos de las viejas construcciones del centro histórico de la ciudad. Es un paisaje cargado de grúas, andamios, escombros, restos de muebles cargados de historia que le inspiran.

Un día de trabajo a mediados del 2007 en el estudio de Plaza de la Merced 9 de Málaga, Osvaldo coincide con un grupo de invidentes que salían de la casa natal de Picasso, a pocos metros de su estudio, que comentaban la obra de Picasso con mucha pasión. Osvaldo les invita a disfrutar parte de su obra “Málaga a Trozos” expuesta en ese momento allí. La sorpresa de este grupo de invidentes fue tremenda cuando el artista les invita a tocar los cuadros para que puedan “ver” y sentir con mas detalle su obra. Fue un momento muy emotivo para todos. De esta visita surgieron en el 2007 dos grandes proyectos. Uno era el desarrollo de un método practico de enseñanza de pintura para invidentes, el cual tuvo muy buena repercusión durante unos años en Málaga. Las jornadas que Osvaldo pasa junto al grupo fueron experiencias inolvidables para ambos. El otro fue la colección “Sentidos” (2008-2011). Son obras en las que predominan la textura y  el relieve de los materiales utilizados. Una preciosa colección de la que solo unas pocas piezas pudieron llegar a ser expuestas debido a la tremenda aceptación entre compradores holandeses y belgas.

En la última década nuevas obras homenajeando a Picasso verán la luz junto a una nueva colección, “Nueve Lunas” (2008-2009), inspirada en su única hija Maite nacida el 7 de mayo de 2009, y que supuso un gran cambio en su vida en todos los aspectos, colmando de felicidad a Osvaldo y Maite, su pareja desde 2008. Ahora la pequeña Maite es su compañera de estudio tarde tras tarde en -“nuestro taller”- como ellos lo llaman. 

Después de una etapa de plena dedicación a su familia las inquietudes por el arte siguen moviendo a Osvaldo de manera que en el 2011, y en busca de semejantes sensaciones que en ocasiones anteriores, imparte unas clases de pintura, “Expotaller”, en pleno casco antiguo de Málaga, con el objetivo final de exponer posteriormente sus trabajos junto al de sus alumnos.

Desde entonces y en su nueva casa, en su nuevo taller, trabaja incesantemente al tiempo que no deja de producir innumerables obras individuales en las que experimenta con nuevos materiales y estilos. Durante el desarrollo de estas obras cabe destacar la gran participación que su hija Maite empieza a tener junto a su padre.

En marzo de 2013 Osvaldo sufre un duro golpe de su salud que le hará replantear su carrera artística.  Su principal objetivo será desarrollar y crear una nueva colección donde reúna todas las etapas de su dilatada trayectoria artística desde sus comienzos a la actualidad, poniendo en uso todas las técnicas y siempre con el gran formato como protagonista indiscutible de sus trabajos artísticos.

 

La influencia de Picasso

            Osvaldo Lobalzo es ante todo un artista que viene muy marcado por sus vivencias personales y por su entorno más inmediato, por el día a día. Dentro de ese microcosmos personal que le rodea puede encontrar la inspiración en cualquier cosa, desde la música hasta en un objeto de deshecho. Además nunca cuenta con un plan determinado de trabajo, es el propio material y el momento el que marcan su trabajo. Pero siempre, los siete días a la semana, los 365 días del año estará trabajando en su estudio, algunos días con más inspiración que otros, con más acierto que otros o con más productividad que otros. Pero todos los días tiene por norma trabajar. De hecho se considera “un obrero del arte”, llevando a la práctica la famosa máxima del maestro Picasso: la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. Trabajar, trabajar y trabajar, ahí está la clave, el resto fluye por sí mismo. 

            Si en España, y muy especialmente en Málaga por aquello de ser su ciudad natal, hay una figura cuya influencia sea indiscutible, esa es la de Pablo Ruiz Picasso (Málaga, España, 1881, Mougins, Francia, 1973).  Hablar del arte del siglo XX y del XXI a nivel general, nacional o local es hablar en parte de Picasso pues su obra es símbolo para toda una época y para décadas de artistas. Pocos escapan a su influencia de alguna forma u otra y Osvaldo no será menos.

 Para Picasso el artista, el creador, debía ser fiel al tiempo que le tocó vivir y dar fe de él dentro de ese compromiso que mantiene ante sí y ante sus contemporáneos. Osvaldo Lobalzo, una vez más, cumple a la perfección con esta premisa picassiana y así como Picasso lo fue, vemos a un Osvaldo Lobalzo como a un artista multidisciplinar, ya que pocas disciplinas artísticas se le resisten. A la pintura y escultura se le suman la fabricación de muebles, de instrumentos musicales o las instalaciones.

Picasso está muy presente en la obra de Osvaldo Lobalzo como no podía ser menos. Muchas obras le han servido de referente y han sido varias veces las que Osvaldo ha homenajeado al gran maestro del siglo XX. Cabe destacar en este sentido la Colección Picasso (colección abierta).


Conclusiones

            Tanto si es figurativa como si es abstracta en la obra de Osvaldo Lobalzo hay que tener en cuenta una serie puntos:

   - Es una obra muy rica en matices, ya no sólo por el empleo de la técnica mixta. Lo es también por la fuerza del color, por la textura que le aporta ese aspecto tan matérico ligado a sus obras, por el propio trazo de las líneas que captan al espectador y lo conducen dentro de un microcosmos particular.

  - El propio discurso de sus obras no deja a nadie indiferente provocando alguna reacción, positiva o negativa, eso es lo de menos, pero jamás caerá en la indiferencia. La primera premisa del arte contemporáneo es que el arte debe provocar alguna reacción en el espectador y su obra lo consigue pues nos lleva más allá de la mera contemplación estética.

   - Otros dos aspectos muy ligados a su obra en general son el empleo del gran formato y el uso casi exclusivo de materiales de reciclaje y deshechos que son a su vez los elementos conductores de la obra, los que les van marcando las pautas de actuación.

  -  Es un trabajador y un investigador del arte incansable que no deja de superar obstáculos a diario. Sus obras tienen una fuerte carga experimental, ya sean dentro de la figuración o de la abstracción, o ya tengan un componente más expresionista o más impresionista.  

  - Dentro de ese afán investigador y experimental es un artista miltidisciplinar que trabaja diferentes campo como la pintura, la escultura, la restauración, el dibujo, etc., Trabaja con diferentes técnicas, estilos y tendencias desde la mas absoluta abstracción hasta la mas sutil figuración y ha experimentado con diferentes métodos de trabajo con el fin de ampliar sus conocimientos y lo de los demás.